Miércoles , 21 Abril 2021
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Letras

Los derechos civiles de la mujer. Matilde Brandau (ca.1870-1949)

Nacida en la ciudad de Los Ángeles, ingresó a la facultad de leyes de la Universidad de Chile en 1893. Convencida que a través de la educación la igualdad entre los sexos comenzaría a hacerse efectiva, consagró su carrera a la dirección de liceos femeninos. Desde 1905 estuvo a la cabeza de los de Linares, Constitución, Iquique y Valparaíso, que hoy llevan su nombre.

"Su tesis Los derechos civiles de la mujer de 1898 fue la primera denuncia sobre las limitaciones jurídicas que afectaban al género femenino. Su argumentación se insertó en el debate legislativo de comienzos del siglo XX por otorgar pleno ejercicio de derechos civiles y políticos a las mujeres.

La subordinación legal definió la posición de la mujer dentro de la sociedad chilena estableciendo los límites de su campo de acción durante la segunda mitad del siglo XIX, y hasta las primeras décadas del siglo XX. A pesar del principio de igualdad ante la ley consagrado por la Constitución Política, desde el Código Civil y hasta las primeras reformas legislativas de 1925, la condición civil de la mujer estuvo restringida pro dos instituciones de potestad. La paterna implicaba que las menores de 25 años que todavía no estuvieran casadas no podían actuar por sí mismas. La marital impedía que la esposa dispusiese de libremente de su patrimonio y de su persona, y no desaparecía hasta la viudez o divorcio.

La tesis presentada por Matilde Brandau en 1898, inauguró el debate jurídico sobre la igualdad femenina en el marco del conjunto de trasformaciones que alteraron la composición social de las mujeres hacia fines del siglo XIX. La discusión pública y legislativa de las demandas sociales y políticas, y de las propias mujeres, pro disminuir la distancia que las excluía del pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos cobró fuerza durante el primer tercio del siglo XX."

Esta obra es parte de la Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile, colección disponible en nuestra estantería. Ven y conócela!

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22/11/63. Stephen King

En esta novela, Stephen King acompaña al lector en un viaje al pasado y en un intento de cambiar lo que pasó. Durante casi 900 páginas nos ofrece un retrato social, político y cultural de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta; un mundo marcado por coches enormes, la figura de Elvis Presley y el humo de cigarrillos flotando por todas partes.

Todo empieza con Jake Epping, profesor de inglés en el instituto de Lisbon Falls, Maine, que se gana un sueldo extra con clases nocturnas para adultos. Un día pide a sus estudiantes que escriban sobre un acontecimiento que les haya cambiado la vida, y una de esas redacciones le impacta profundamente: la historia cruenta de una noche de hace cincuenta años cuando el padre Harry Dunning volvió a casa para matar a su madre, hermano y hermana con un martillo.

Al leer esta redacción algo transforma a Jake; su vida, igual que aquel día de 1963 en Dallas, cambia por completo en tan solo un instante. Poco después su amigo Al, propietario de un dinner en su barrio, le descubre un secreto: en el almacén hay una puerta que conduce al pasado, a un día en particular del año 1958. Y Al le pide a Jake que le ayude con una misión que le obsesiona: impedir el asesinato de Kennedy.

Y así comienza la nueva vida de Jake como George Amberson, en un mundo muy diferente. En él, George se enamorará mientras sigue el rastro de Lee Harvey Oswald hacia un momento histórico que quizá nunca se produzca.

En la Biblioteca hay una serie de best-sellers disponibles, te recordamos que inscribirse es gratis!

Tierra de hombres. Antoine de Saint Exupéry

Antoine de Saint Exupéry fue aviador. Se dedicó a romper récords de velocidad. En una ocasión viajando desde Nueva York a Tierra del Fuego, se accidentó en Guatemala fracturándose el hombro y el cráneo. La convalecencia la aprovechó para escribir “Tierra de Hombres”, meditaciones y recuerdos de sus diez años de aviador, que publicó en 1939. Acá va una de las muchas reflexiones que se pueden encontrar en este libro:

“… ¿Dónde se aloja la verdad del hombre?

La verdad no es lo que se demuestra. Si en tal terreno, y no en otro, los naranjos se despliegan sólidas raíces y se cargan de frutos, ese terreno es la verdad de los naranjos. Si tal religión, si tal cultura, si tal escala de valores, si tal forma de actividad y no tales otras favorecen en el hombre esa plenitud, liberan en él a un gran señor que se ignoraba, es que esa escala de valores, esa cultura, esa forma de actividad son la verdad del hombre. ¿La lógica? Que se despabile para que dé cuenta de la vida.

A lo largo de este libro he citado algunos que, al parecer, han obedecido a una vocación soberana, de los que han escogido el desierto o la línea como otros hubiesen escogido el monasterio; pero habría traicionado mi propósito si parece induciros a admirar, ante todo, a los hombres. Lo que, ante todo, es admirable es el terreno que los ha fundado.

Sin duda las vocaciones representan un papel. Los unos se encierran en sus tiendas. Otros cumplen su camino, imperiosamente, en una necesaria dirección: en la historia de su infancia hallamos un germen en los impulsos que explicará su destino. Pero la Historia, vista después, crea ilusiones. Aquellos impulsos los hallaríamos en casi todos. Todos hemos conocido tenderos que, en el curso de alguna noche de naufragio o de incendio, se han revelado más grandes que ellos mismos. Ellos no se engañan sobre la calidad de su plenitud: ese incendio quedará como la noche de su vida. Pero, a falta de nuevas ocasiones, a falta de terreno favorable, a falta de religión exigente, se han vuelto a dormir sin haber creído en su propia grandeza. Cierto, las vocaciones ayudan al hombre a liberarse, peor es igualmente necesario liberar las vocaciones.”

El principito. Antoine de Saint Exupéry

Saint-Exupéry nació en Lyon, Francia. A los 12 años de edad se encontró con su vocación cuando un piloto que había hecho el raid Madrid-París lo invitó a volar. Más tarde hizo su servicio militar en el 2° Regimiento de Aviación de Estrasburgo, fue piloto de pruebas, intentó batir récords de velocidad, abrió rutas aéreas en África y Sudamérica y capotó tres veces. Una de ellas en el desierto de Libia, episodio que le sirvió para crear “El Principito”. Finalmente fue abatido sobre el Mediterráneo pro un caza alemán poco antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial.

Para conmemorar los 70 años de la muerte de este autor, recordamos un clásico de su literatura: El Principito.

“Me habría gustado empezar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habría encantado decir:” Había una vez un pequeño príncipe que vivía en un planeta apenas más grande que él y que necesitaba tener un amigo…”. Para los que comprendemos la vida, este comienzo habría sido más real.

Porque no me gusta que lean mi libro a la ligera. Me da mucha pena contar estos recuerdos. Hace seis años ya que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí, es para no olvidarlo. Es triste olvidar a un amigo. Y no todo el mundo tiene un amigo. Y no todo el mundo tiene un amigo. Puedo convertirme en alguien parecido a las personas mayores, que sólo se interesan en las cifras. Esta es una de las razones por las que compré lápices de grafito. A mi edad, dibujar resulta fatigoso, sobre todo cuando no se han hecho otras experiencias que las de la boa cerrada y la boa abierta desde la edad de los seis años. Trataré de dibujar retratos que se le parezcan en lo posible, pero no estoy seguro de salir airoso. Un dibujo puede salir bien y otro no tener ninguna semejanza. Me sueño equivocar incluso en la talla. Acá, el principito aparece muy crecido; allá, demasiado pequeño. Hasta dudo de la forma de su traje. Voy a tientas, así y asá, a veces bien, a veces mal. Es posible que me equivoque en detalles importantes; pero habrá que perdonármelo. Mi amigo nunca daba muchas explicaciones. Tal vez me consideraba semejante a él. Desgraciadamente, no sé ver los corderos a través de las cajas. Quizás soy como las personas mayores. He debido envejecer”

¡Si quieres leerlo, ven a la Biblioteca y consíguelo!

La línea, el grabado y los niños. Draco Maturana.

El año 2009 el artista castreño Rafael Lara, creó un libro que reúne grabados hechos por niños en un taller de xilografía impartido por él. La obra cuenta con cerca de 30 grabados.  Al inicio del libro, el pintor Draco Maturana escribió estas palabras:

“Nuestro ojo es un enamorado de las líneas: las ve, las busca, las adivina, las continúa donde ya no están.

Las encontramos en los más antiguos objetos que atribuimos a seres de nuestra especie desde hace miles y miles de años.

Podemos decir que acompañan al “hombre” desde siempre. El grabado es básicamente una incisión en un material duro (una piedra, un árbol), una incisión que a menudo es sólo una línea. A veces una línea basta para crear algo que se mete por nuestros ojos y nos toca el corazón; otras veces es un conjunto de líneas de diversos tamaños que nos sugieren objetos, árboles, animales, personas…

Los niños son, desde pequeños seres enamorados de las líneas, disfrutan con ellas y las llenan de significados. Por ello nos suelen contar largas historias sobre sus dibujos.

El grabado tiene además una magia y es que, sumado al proceso de “impresión” le da una categoría de “obra” a todo lo que se hace utilizando esta técnica.

Es un medio plástico fascinante. Casi todos los grandes artistas plásticos lo han usado con gran entusiasmo.

La conjunción de la técnica del grabado con el genio creador espontáneo de los niños es particularmente afortunada, como ustedes podrán ver (admirar) en el conjunto de obras de esta exposición.”

En la biblioteca contamos con una sección de arte para consulta y préstamo a domicilio. ¡Te esperamos!

La importancia de los niños en palabras de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral , en una conferencia realizada en la ciudad de Santiago el año 1954, con motivo del 18 de septiembre, entregó un claro mensaje de la importancia que tienen los niños en nuestra sociedad, el deber que tenemos como adultos de protegerlos y cuidarlos, y también, de la conexión que existe entre los niños y la naturaleza, algo que se ha ido perdiendo con los avances de la tecnología y el mercado del entretenimiento.

 A continuación dejamos el extracto:

 “Esta noche quisiera hacerle de otro necesitado, cuya causa es igualmente justa y noble, el es el niño, él es ese bultito pequeñito que llega a nosotros como el bien mayor y aunque parezca la cosa más invalida y menuda, especie de broma o de juguete, él debe volverse para nosotros desde esa misma nada, el dueño y señor de este siglo. Él aparece como una nonada, pero él va a ser el todo, nada menos que el todo, él es un mundo que habla con solo aparecer y el pide y cobra a su parte como el mayor pedigueño adulto. Todos sabemos que esa nonada puede llamarse a poco andar del tiempo un sabio, un artista, y el enviado o harbado de esferas que no conocemos, en el bultito vulgar y hasta chillón, en sus pequeños gritos, en todo eso, puede ser que al libre aquello que el pueblo llama un enviado, eso fueron nuestros libertadores.  En él, dios nuestro nos da y nos cobra, en él nos concede y reclama, en todas las lenguas del mundo se ha llamado al niño “el agraciado”, es decir, un dueño de la gracia a lo divino y a lo humano.

Ustedes estarán pensando con toda razón,  que yo no les estoy dando cosa parecida a unas palabras extendidas y que me estoy hurtando al tema, si y no, porque si este es el día de nuestros destinos, es el día a la vez del pasado y del futuro. Hay que confesar que en nuestro ayer el niño ha sido poco, hasta su nombre le hemos usado a la mala, de un hombre adulto que es ingenuo o si es alegre decimos que es un niño, sólo algún sabio ha dicho de él que es cosa de maravillar, qué milagro es cuando él recibe en sus sentidos todo lo que posee nuestro planeta, poco a poco, con que lentitud, son sus primeros meses aquellos en que unos ojos pequeñitos muestran una loca avidez de verlo todo y de entenderlo todo, y que ansiedad trae el tacto de sus manos para coger lo que lo rodea, con que avidez el palpa, mira y escucha.

Hasta los tres años él es un codicioso de todo, él es la más ávida de las criaturas, mira, oye y palpa con una especie de fiebre. Vendrá mucho más tarde el volverse pesado, distraído e indiferente para la fiesta que es la naturaleza entorno a su dios, el color de la tierra, el milagro de la floración, la vanidad de las formas y de los colores. Todo eso ese encantamiento, su curiosidad y su deseo casi rabioso de entender y de usar, nada menos que de un mundo. En todo niño indiferente, desabrido y tardío, sólo hay un pobrecillo sin la presencia de la naturaleza, al cual no hicieron ver ni jugar con flores, animales y colores. Eso sí que es un pobre entre los pobres. Yo tuve por gracia de dios una niñez de aldea y campo, y me duele cada vez que me encuentro unos chiquitos sin las quemaduras de nuestro sol en la cara. Cualquier niño que se cría en la sombra con muchos regalos, pero sin naturaleza es un niño maltratado. El niño es el golpe que te llega como gracia a un hogar, a una familia…”

En la biblioteca contamos con la extensa obra de Gabriela Mistral y una variada cantidad de estudios posteriores a sus escritos. Ven a la Biblioteca.

El número de la traición. Karin Slaughter

En la sala de urgencias del hospital más ajetreado de Atlanta, la doctora Sara Linton se ocupa de los pobres, de los heridos y de los desafortunados. De esta manera se refugia de la tragedia que hizo tambalear su vida hace unos años. Una noche, una mujer muy malherida entra en el hospital: ha sufrido un grave accidente, pero además está desnuda y con evidentes signos de haber sido torturada.

En las afueras de la ciudad, donde hallan a la paciente de Sara, la policía local ha empezado sus pesquisas, pero el detective Will Trent no espera la autorización para inmiscuirse en el caso: atraviesa el cordón policial y va directo al frondoso bosque para descubrir que ésta es tan solo una de las múltiples víctimas de un asesino cruel y sádico. Cuando Will y su compañera Faith Mitchell se hacen cargo de la investigación, a pesar de las reticencias del jefe de policía, otra mujer es secuestrada. Will y Faith se encuentran en el ojo del huracán y, de hecho, ellos son lo único que se interpone entre un loco y su próxima víctima.

Un extracto del libro dice lo siguiente:

"Estuvo tan sedada el día que enterraron a Jeffrey que apenas pudo tenerse en pie. Su primo le pasó el brazo por la cintura y, literalmente, la sostuvo para que pudiera andar hasta la tumba. Ella se quedó con el brazo extendido por encima de su ataúd, negándose a abrir la mano para soltar la tierra. Al final se rindió y apretó el puño contra su pecho, queriendo embadurnarse la cara con la tierra, inhalarla, meterse en la fosa con Jeffrey y abrazarle hasta que sus pulmones dejaran de respirar"

Puedes continuar leyendo este libro. Acércate a la biblioteca!

Los detectives salvajes. Roberto Bolaño

Roberto Bolaño es uno de los autores chilenos más importantes y destacados del último tiempo. Sus obras han sido leídas y editadas en América y Europa. Los detectives salvajes muestra el México D.F. de los 70, una ciudad que albergó a Bolaño en su juventud. Narra sus amistades, su amor por las letras y la vida de un literato tratando de poner sus libros en todas partes.

Acá les dejamos un extracto de la obra. Las novelas y cuentos de Roberto Bolaño los pueden conseguir en la Biblioteca Pública.

“La literatura no es inocente, eso lo sé yo desde que tenía quince años. Y recuerdo que eso pensé entonces, pero no recuerdo si lo dije o no lo dije. Y si lo dije, en qué contexto lo dije. Y entonces el paseo (pero aquí he de precisar que ya no íbamos cinco personas sino sólo tres, el mexicano, el chileno y yo, los otros dos mexicanos se habían esfumado a las puertas del Purgatorio) se convirtió en un especie de paseo por los extramuros del infierno.

Los tres íbamos callados, como si nos hubiéramos quedado mudos, pero nuestros cuerpos se movían como al compás de algo, como si algo nos moviera por ese territorio ignoto y nos hiciera bailar, un paseo sincopado y silencioso, si se me permite la expresión, y entonces tuve una alucinación, no la primera de este día, ciertamente, no la última; el parque por el que íbamos se abrió a una especie de lago y el lago se abrió a una especie de cascada y la cascada formó un río que fluía por una especie de cementerio, y todo, lago, cascada, río, cementerio, era de color verde oscuro y silencioso. Y entonces yo pensé una de dos: o me estoy volviendo loco, cosa difícil porque siempre he tenido la cabeza bien puesta, o estos fulanos me han drogado. Y entonces les dije deténganse, deténganse un ratito, me siento enfermo, tengo que descansar, y ellos dijeron algo pero yo no los oí, sólo vi que se me acercaban y noté, tuve conciencia de que yo moraba para todos lados como buscando gente, buscando testigo, pero no había nadie, estábamos cruzando un bosque, y recuerdo que les dije qué bosque es éste, y ellos me dijeron es el bosque de Chapultepec y luego me llevaron a un banco y durante un rato estuvimos sentados, y uno de ellos me preguntó qué era lo que me dolía (la palabra doler, tan justa, tan bien utilizada) y yo hubiera debido decirles que lo que me dolía era todo el cuerpo, toda el alma, pero en cambio les dije que seguramente era la altura, a la que no terminaba de acostumbrarme, la que me afectaba, la que ponía visiones en mis ojos."

La Divina Comedia. Dante Alighieri

La divina comedia es una de las obras más importantes de la literatura universal, ha sido traducida, estudiada y recitada en diversos idiomas. Este poeta italiano escribió uno de los poemas más bellos de occidente, es y seguirá siendo parte principal en la educación de todos nosotros.

Recordamos el paso de Dante por el paraíso, una breve descripción de parte del viaje.

“La gloria de aquel que lo mueve todo penetra por los ámbitos del Universo, y resplandece en una parte más, y en otra menos. Yo estuve en el cielo que más participa de su luz, y vi cosas que no sabe ni puede referir el que desciende de aquella altura; porque acercándose al sumo bien de su anhelo, llega nuestro entendimiento a profundizar tanto, que no le es dado y aseguirle a la memoria. Y, sin embargo, cuanto de aquel santo reino he podido retener en mi mente, será a la sazón materia de mi canto.

¡Oh benigno Apolo! Lléname de ti inspiración en este último empeño tan cumplidamente  cual lo exiges para conceder tu laurel amado. Bastóme hasta aquí aspirar a una de las cumbres del Parnaso; ahora me es forzoso atender a entrambas para acometer la empresa que me resta. Infúndete en mi pecho, y alienta en él, mostrándote como cuando arrancaste a Marsias la piel que cubría sus miembros.”

El anticristo. Federico Nietzsche

Nietzsche fue uno de los pensadores más importantes de la última parte del siglo XIX. Como filósofo trata cuestiones fundamentales en la vida del hombre, como la voluntad de poder, el eterno retorno de lo mismo, la muerte de dios y el surgimiento del superhombre. Una figura trascendental en la filosofía contemporánea que identificó la desorientación de la civilización occidental y entregó sus ideas respecto a la forma en la cual debía evolucionar el hombre.

 A continuación puedes leer el comienzo de una gran pregunta que el autor trata de responder en su obra.

“Mirémonos a la cara. Somos hiperbóreos; sabemos perfectamente bien hasta qué punto vivimos aislados “Ni por mar ni por tierra encontrarás un camino que conduzca a los hiperbóreos”; ya Píndaro lo sabía muy bien, y mucho antes que nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte; está nuestra vida, nuestra felicidad… Hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hemos fallado el modo de superar milenios enteros de laberintos.

¿Quién más la ha encontrado? ¿El hombre moderno acaso? “Estoy completamente desorientado, soy como todo aquellos que está completamente desorientado”, así se queja el hombre moderno… De éste modernismo estábamos enfermos; de la paz ambigua, de los convenios cobardes, de toda la antigüedad virtuosa que consiste en decir: sí y no. esta tolerancia y largeur del corazón que todo lo “perdona” porque todo lo “comprende” se convierte en cirocco para nosotros. ¡Más vale vivir expuesto a los vendavales que vivir en medio de las virtudes modernas y demás vientos del sur!... Éramos demasiado valientes, no teníamos contemplaciones para nosotros mismos ni para los demás; pero durante largo tiempo no sabíamos otorgarle una forma a nuestra valentía. Nos volvimos seres oscuros y se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum era la plenitud, la tensión, la acumulación de energías. Ansiábamos el rayo y la acción; y nos hemos mantenidos siempre muy apartados de la felicidad de los débiles, de la “resignación”… Nuestra atmósfera era tormentosa; la Naturaleza que somos se oscurecía, porque carecíamos de un camino. La fórmula de nuestra felicidad puede enunciarse así: un sí, un no, una recta, una meta…"