Jueves , 18 Octubre 2018
Home » Letras » Tierra de hombres. Antoine de Saint Exupéry
Tierra de hombres. Antoine de Saint Exupéry

Tierra de hombres. Antoine de Saint Exupéry

Antoine de Saint Exupéry fue aviador. Se dedicó a romper récords de velocidad. En una ocasión viajando desde Nueva York a Tierra del Fuego, se accidentó en Guatemala fracturándose el hombro y el cráneo. La convalecencia la aprovechó para escribir “Tierra de Hombres”, meditaciones y recuerdos de sus diez años de aviador, que publicó en 1939. Acá va una de las muchas reflexiones que se pueden encontrar en este libro:

“… ¿Dónde se aloja la verdad del hombre?

La verdad no es lo que se demuestra. Si en tal terreno, y no en otro, los naranjos se despliegan sólidas raíces y se cargan de frutos, ese terreno es la verdad de los naranjos. Si tal religión, si tal cultura, si tal escala de valores, si tal forma de actividad y no tales otras favorecen en el hombre esa plenitud, liberan en él a un gran señor que se ignoraba, es que esa escala de valores, esa cultura, esa forma de actividad son la verdad del hombre. ¿La lógica? Que se despabile para que dé cuenta de la vida.

A lo largo de este libro he citado algunos que, al parecer, han obedecido a una vocación soberana, de los que han escogido el desierto o la línea como otros hubiesen escogido el monasterio; pero habría traicionado mi propósito si parece induciros a admirar, ante todo, a los hombres. Lo que, ante todo, es admirable es el terreno que los ha fundado.

Sin duda las vocaciones representan un papel. Los unos se encierran en sus tiendas. Otros cumplen su camino, imperiosamente, en una necesaria dirección: en la historia de su infancia hallamos un germen en los impulsos que explicará su destino. Pero la Historia, vista después, crea ilusiones. Aquellos impulsos los hallaríamos en casi todos. Todos hemos conocido tenderos que, en el curso de alguna noche de naufragio o de incendio, se han revelado más grandes que ellos mismos. Ellos no se engañan sobre la calidad de su plenitud: ese incendio quedará como la noche de su vida. Pero, a falta de nuevas ocasiones, a falta de terreno favorable, a falta de religión exigente, se han vuelto a dormir sin haber creído en su propia grandeza. Cierto, las vocaciones ayudan al hombre a liberarse, peor es igualmente necesario liberar las vocaciones.”

Comentarios

comentario(s)

Leave a Reply

Your email address will not be published.