Lunes , 18 Octubre 2021
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Cómo se dividió Chiloé. Cuento muy antiguo de los Huilliche

Contaba mi ñuque y contaban mis abuelos, mis abuelos contaban que mis bis abuelos y más abuelos. Contaban mis tataras abuelos y mis tataras abuelas, contaban mis chonos abuelos.

Decían que una vez hubo un gran terremoto, que daba vuelta la tierra y los llevaba al mar con sus gentes y animales, y a otros los sepultaba, y venía el mar que iba sumergiendo la tierra.

Después de unos días fue calmado, pero quedaba muy poca gente que empezó a morir de hambre y de frío.

Uno de los hombres quedó en una isla sin comida, con su mujer y sus hijitos y el mar no bajaba y éstos corrían pidiendo en voz alta que bajara el mar.

Cuando ya le quedaba su último hijito, llamó a su mujer y le preguntó si estaba dispuesta a matar a su último hijo. la mujer contestó: mátame a mi mejor y así lo hizo, y el niño gritaba y lloraba: mamá te llevará el mar.

Después de algunos días el hombre estaba triste llorando y el hijo le preguntó ¿por qué lloras? ¡Porque te iba a matar! El niño le respondió, mi mamá te dijo que me lleves al mar y bajara a la playa. ¡Pero tú te perderás para siempre! No importa, murió mi mamá y murieron mis hermanos y yo también me voy.

El hombre con todo su sentimiento llevó a su hijo, pero el niño le decía… no llores. Cuando llegaron al lugar, gritó el hombre y vino una ola que se llevó al niño y empezó a irse al mar. Quedaron en los ríos, esteros bajos, con distintas clases de peces y mariscos en gran abundancia.

Cuando el hombre empezó a condenar, llamaba a su mujer que lo quiso conducir, llamaba a sus hijos, cantaba de alegría, lloraba después, para qué habría matado a sus hijos y a su mujer.

Extraído de: Molina, Raúl (recopilador). José Santos Lincoman. Poesía y Cuento. Oficina Promotora del Desarrollo Chilote (OPDECH). Chonchi. 1990. p. 84

Recordando con el tren y otras crónicas. César Vera Werner

En la revista “Cultura de y desde Chiloé” n°16 del año 2003, el autor nos muestra una crónica del tren que recorría el archipiélago de Chiloé. La locomotora recorría diez estaciones desde Castro hacia el norte: Llau-Llao, Pid-Pid, Piruquina, Mocopulli, Butalcura, Puntra, Kilómetro 25, Coquiao, Pupelde y Ancud.

El medio de transporte generó un oficio que atraía la curiosidad de las personas que transitaban en él y por donde éste pasaba. Es claro que en un lugar marcado por la navegación marítima y la vida campesina, hechos tan cotidianos como la mantención mecánica de la locomotora generaba curiosidad.

“Con un acucioso chequeo al aceitado, engrasado y otros detalles, el maquinista titular tomó el mando e inició los movimientos destinados a armar el convoy, amenizados por el melodioso tañido de la brillante campana de bronce de la 54; inmediatamente detrás de ella, el carro de carga, luego el de equipaje-correo, enseguida los dos de pasajeros.

A estas alturas, el andén cobraba mayor actividad, dinamismo, el pasajero buscando acomodo en los carros; “el Chueco Atilio”, “Patita y Media”, “Cachano”, “El Lucho” y tantos otros, junto a vivarachos chiquillos de la calle Lillo, arribaban a paso vivo, cargados con bultos y maletas, oficiando de changueros, ganando la changuita, las monedas.

Muchos niños acudían al espectáculo que se producía allí junto al puerto, se sumaban a ellos tripulantes de lanchones venidos desde las islas, también gente del sector campesino cercano, disfrutando de ese trajin. Para quienes, acostumbrados por siglos al transporte marítimo o a desplazarse por playas y senderos interiores a lomo de caballo, a pie, todo lo relacionado con el tren configuraba la novedad, hechos insólitos.”

Corrales de pesca en Chiloé. Ricardo Alvarez (et. al.)

Existió una época en que los corrales de pesca eran algo cotidiano en las playas y fiordos de Chiloé. Se trataba de grandes cercos de maderas trenzadas o rocas –según el tipo de costa en que se establecían- quedando sumergidos bajo el agua, durante las altas mareas. Su propósito era obstruir la huida de los peces cuando se iniciaba la bajamar, momento en que erran recogidos en grandes cantidades para alegría de todos.

Sin saberlo, sus propietarios estaban poniendo en práctica una tradición aplicada durante miles de años no sólo en este archipiélago, sino que en todos los canales patagónicos y en gran parte del mundo, allí donde las gentes han mantenido un ancestral vínculo con el mar.

El libro reúne antecedentes que nacen desde la arqueología, historia y antropología, con el fin de abordar esta tradición, poniendo en valor este oficio.

Las vías de comunicación y transporte australes (siglos XVI al XX). Isidoro Vázquez de Acuña.

Este libro, editado por el autor e impreso en la ciudad de Santiago el año 1999, es un estudio histórico y geopolítico de Chiloé, en donde el archipiélago aparece como un núcleo de expansión en el enorme espacio jurisdiccional que poseyó la monarquía ibérica en el cono sur americano. Al quedar aislado, a partir de la rebelión indígena de 1598, mantuvo una existencia paralela a la del resto de Chile en la periferia del Imperio español.

Desde el archipiélago se exploró, penetró y pobló, incluso hasta tiempos recientes, naciendo de aquella austral provincia unidades administrativas autónomas.

El autor se interesa en Chiloé por ser el núcleo de expansión histórico meridional del que dependió el territorio perteneciente al reino de Chile. A las comunicaciones, predominantemente marítimas, se han ido sumando redes viales y rutas aéreas, que han significado la conexión en espacios con poca densidad de población.

Chiloé: El legado de los oficios. Luis Soussi Contreras.

Este texto expone el testimonio de aquellos personajes que desarrollaron oficios (algunos aún están vigentes), transmitidos de generación en generación y que para el común de la población son desconocidos. Historias de vida como la de los balseros, valijeros, buzos de escafandra, molineros, aparecen muy distantes para quien no ha tenido ninguna interacción con ellos. Es más, los niños y jóvenes poco conocen de quiénes desempeñaron estos oficios tan particulares, en los diversos territorios que conforman nuestro Chiloé.

Junto a los testimonios orales, el lector encontrará sentencias de vida y máximas que en la voz de sus protagonistas son portadoras de una filosofía distinta a la que actualmente percibimos y practicamos; mensajes cargados de sabiduría, de humildad y de espíritu solidario, que nos invitan a reflexionar. Son frases que resumen una praxis que, en los albores del siglo XXI, se desdibuja en este nuevo Chiloé

Los Dichos y Decires de Chiloé. Esteban Barruel.

A continuación presentamos una investigación que recoge innumerables expresiones costumbristas y que tiene como objetivo rescatar el rico contenido de los léxicos chilotes. Por ello, en esta obra Esteban Barruel nos entrega un nuevo enfoque, respecto de trabajos anteriores, ya que las lexías ejes van integradas dentro de un contexto y no con palabras sueltas, con la intención que ellas adquieran vida y dinamismo, transmitiendo de este modo toda su riqueza lingüística para una mejor comprensión. Así por ejemplo, en “beneficiamos a la vaca”; “buen fuego, buena voluntad” se trata de dichos o decires fijos, indeclinables. En muchas otras, como “Bájate de ahí, condenao”; “Casi me destelé”, son formas cambiables; “Por poco me destele” o “no te subas ahí, condenao”.

Asimismo, en este estudio se desliza la tesis que los dichos y decires en gran medida representa la mentalidad del chilote, planteando que a través de ellos expresa sus más íntimos sentimientos, su sentido picaresco de la vida y su inclinación por el goce lujurioso. Todo lo cual se demuestra en las 960 expresiones que recoge esta primera parte de un gran trabajo y que son tratadas de manera temática.

En la medida que el texto se deja llevar, no es difícil captar que el chilote improvisa una infinidad de dichos para referirse a las distintas actividades de la vida cotidiana, incluyendo su sentido mágico de la vida, los cuales se pueden observar en la variedad de dichos y decires de caracteres mitológicos y relacionados con la muerte. En general, es muy dado a introducir en las conversaciones, comentarios y acotaciones creativas e ingeniosas y este es un punto importante que esta obra destaca. Por tanto, su presentación es fácil y amena con sugerentes reminiscencias que incitan su lectura.

Este libro es parte de la COLECCIÓN PATRIMONIAL CHILOÉ de la Biblioteca, revisa su CATÁLOGO AQUÍ!

Memorias del Estero Paildad. Transformaciones socioeconómicas en el Chiloé profundo. Rodrígo Díaz P. (et. al.)

Corría la mitad de la década de 1990 y las empresas salmoneras y pesqueras se instalaban con fuerza desde Puerto Montt al sur, particularmente en el archipiélago de Chiloé. Esta situación trajo consigo una serie de transformaciones en el seno de la vida social, económica y política de las comunidades chilotas que aún basaban su vida en la subsistencia, en el trabajo doméstico-familiar de la tierra, la pesca artesanal y las tradiciones indígenas/españolas, herencia del período colonial.

El Estero Paildad, emplazado en la comuna de Queilen en la Isla Grande de Chiloé, forma parte de esta tradición histórica de ocupación. Paildad, Apeche, Contuy, Pilke y San Miguel conforman este espacio geográfico. Estos pequeños caseríos y localidades viven –y han vivido- de los recursos y posibilidades que les proporciona la geografía particular de esta zona. Todas ellas se constituyen como entidades de carácter rural, con una fuerte tradición chilota de explotación de la tierra y de los recursos marinos. En el territorio del Estero de Paildad abundan los bosques de canelo, arrayán, luma, por lo que también ha existido explotación maderera, de carácter doméstico y venta de leña en pequeñas cantidades. Actualmente, las principales actividades económicas son de subsistencia, completadas con aquellas que proporcionan un ingreso monetario, principalmente vinculadas al rubro acuícola-salmonero.

Esta publicación pretende mostrar la historia económica-productiva de estas localidades y sus transformaciones en el tiempo. Su narración se hace principalmente de lo que fue “contado/narrado” por los propios habitantes de estos lugares de Chiloé.

El libro es parte de un proyecto Fondart que también contempló la realización de un dvd. Ambos están disponibles en la Colección Patrimonial.

Castro. Crónicas de los años 60 y 70. Dante Montiel Vera.

Libro publicado el año 2010 por Dimar Ediciones. Trata acerca de la identidad urbana de la ciudad de Castro. El autor recopiló fotografías y entrevistas construyendo un texto que muestra personajes populares de las ciudad, el rol de los maestros primarios en la educación, el papel de los movimientos sociales, la participación de los centros deportivos y las singularidades de la política castreña. También aparecen las plazuelas “lugar de pichangas”, los barrios donde compartían los vecinos rememorando las comidas en familia y la solidaridad para afrontar las inclemencias del tiempo. Temporalmente el  libro abarca los períodos presidenciales de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende Gossens.

Montiel escribe: “conocer el pasado de nuestra ciudad permite valorar aquellos signos sociales y el ambiente de barrio, a veces tan simple, que quizás allí está el valor de reconocernos como moradores de una urbe que nos acoge y que permite reencontrarnos comunitariamente en cada gesto, saludo, diálogo, comentario, palabra, mirada y sentirnos integrados a los barrios de infancia y juventud desde el presente”.

Gente en la isla. Rubén Azócar

Esta es una obra publicada en 1938 por el autor Rubén Azócar. Ha sido definida como una imagen neorrealista de los habitantes de Chiloé y sin dudas una de las más grandes novelas escritas sobre el archipiélago. Un prólogo a la tercera edición de 1961, dice lo siguiente:

“Novela llena de emoción y de profundo sentido humano, GENTE EN LA ISLA pasó a ser considerada como una de las más acabadas obras de la literatura chilena. Entre otros, Pablo Neruda la ensalzó fervorosamente. Fondo y forma hacían, en efecto, magnífica conjunción. El dramático cuadro de Chonchi y personajes inolvidables como el vasco Urrustarrazu, Lorenzo Andrade, el usurero Remigio, Adelaida, el cura don Braulio, la india Juana, se movían dentro de una acción real y cautivante, siguiendo la línea de un argumento lleno de garra y de dolorida pasión. Así se explica que el libro se difundiera con éxito en la América de habla española y que en breve tiempo quedara agotada la primera edición”

Te invitamos a consultar esta y otra obras en la biblioteca de Castro!

Ser Indio en Chiloé. Pablo Yáñez Delgado.

"Ser Indio en Chiloé. Breve visión y revisión de verdades aceptadas sobre el indio Chilhueño a partir de su reconocimiento e imposición en el discurso cotidiano" se publicó el año 2012 gracias el fondo nacional de fomento del libro y la lectura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Es una contribución al conocimiento de la cotidianidad y la realidad del “indio chilhueño” y sus relaciones con la sociedad del archipiélago. A continuación dejamos un breve extracto.

<< Hoy por hoy es mucho más fácil decir en Chiloé: “Soy Indio”. No sé si de corazón, o por un tema simplemente de moda, o de estar “in” como se dice en términos televisivos. Tal vez, no por un tema ligado a la cotidianidad, sino por un afán netamente utilitarista.

Las políticas de Estado de una u otra forma han tratado de traspolar en los últimos años las inequidades y subaleteridades propias de lo indígena hacia una serie de ofertas concretas dirigidas a aquellos que aún se atreven a declarar su indigenidad. Esto traducido a las becas para indígenas o sus sucesores, defensa jurídica para indígenas, adquisición de derechos de aguas, adquisición de tierras, transferencia de inmuebles fiscales a personal técnico y profesional indígena, entre otros, que la institucionalidad vigente (principalmente a través de la denominada Corporación de Desarrollo Indígena – CONADI) presenta como forma de remediar un dalo construido históricamente. Frente a todo esto resulta más fácil decir “Soy Indio”. >>