Viernes , 23 Agosto 2019
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Memorias. Los pasos del hombre. Francisco Coloane

Estas memorias se reconstruyen a través de los pasos de un hombre que ha escrito sobre lo que conoce y ama: las aventuras en el mar y en las extensiones patagónicas.

De esta manera, un mar y una tierra de hombres obligados a ser audaces, de mujeres fuertes y de niños que miran un territorio sin límites, son el escenario de Francisco Coloane.

Los vientos que azotan cruelmente, la lluvia incesante, el mar embravecido, las solitarias estepas magallánicas y las fabulosas historias que el ser humano se ve obligado a protagonizar, transformándose en un héroe en su lucha por sobrevivir en una naturaleza agreste, son sus primeros pasos. Pero no menos fundamentales en su trayectoria vital serán sus andanzas por las ciudades de Chile y el mundo, su familia y sus trabajos como redactor, periodista y escritor.

Con una prosa sencilla, Coloane nos invita a acompañarle en su rememoración de una existencia vivida en plenitud.

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El chilote Otey y otros relatos. Francisco Coloane

Seguimos recordando la obra de Francisco Coloane. Este libro fue publicado por la editora Quimantu limitada el año 1971. La historia nos invita a conocer los lugares más australes de América, en donde el hombre fue parte de una naturaleza inconmensurable y desconocida. A continuación una breve muestra:

“Alrededor de novecientos hombres se reunieron a deliberar en la Meseta de la Turba; eran los que quedaban a pie, de los cinco mil que tomaron parte en el levantamiento obrero del terreno de Santa Cruz, en la Patagonia.

Dejaron ocultos sus caballos en una depresión del faldeo y se encaminaron hacia el centro de la altiplanicie, que es elevaba como una isla solitaria en medio de un mar estático, llano y gris. La altura de sus cantiles, de unos trescientos metros, permitía dominar toda la dilatada pampa de su derredor, y, sobre todo, las casas de la estancia, una bandada de techos rojos, posada a unos cinco kilómetros de distancia hacia el sur. En cambio, ningún ojo humano habría podido descubrir la reunión de los novecientos hombres sobre aquella superficie cubierta de extensos turbales matizados con pequeños claros de pasto coirón. En lontananza, por el oeste, sólo se divisaban las lejanas cordilleras azules de los Andes Patagónicos, único accidente que interrumpía los horizontes de aquella inmensidad.”

Toda la obra de Francisco Coloane se encuentra disponible en la Biblioteca Pública.

Golfo de Penas. Francisco Coloane

Seguimos celebrando los 114 años del natalicio de Francisco Coloane. A continuación les mostramos un extracto de “Golfo de Penas”, una referencia a los viajeros chilotes que fueron a la Patagonia. A principios del siglo XX conformaron parte importante de la fuerza de trabajo en las estancias australes.

“Nací el 25 de enero de 1906, trabajé desde los doce años en una estancia patagónica; fui mozo de cocina, peón, recorredor de campo, aseador y tropillero; aprendí todos los trabajos de la ganadería. Llegué a ganar siete libras esterlinas y diez chelines al mes; de ellos mandaba cinco libras a mis padres que estaban en Río Gallegos. Viví en una mediagua con cama de tablas y colchón de tres cueros lanares. Otros dos trabajadores dormían allí mismo. Pocos duraban en la estancia porque la comida no era para humanos.

Fui testigo de dos huelgas muy justas, por el mal trato que recibíamos, las inhumanas condiciones de vida, incluida la pésima alimentación. No conocíamos el pan, sólo una galletas marineras famosas por su dureza, que se guardaban por años, y que las más de las veces servían para engordar ratones. Las comunicaciones prácticamente no existían, algunos diarios solían llegar a las semanas o meses después de publicarse.

Para la Huelga Grande las cosas eran totalmente diferentes. Se conocía la organización que tenían los obreros, entre los que había varios anarquistas españoles y argentinos diestros en la cosa social. Ellos recorrían las estancias y obligaban a los trabajadores a incorporarse a las comisiones, y así iban haciendo crecer su movimiento; recogían armas, víveres y carne para los días que les llevaba este recorrido, que era muy penoso.”

Contamos con TODAS las obras de Coloane. Ven a la Biblioteca  y llévalos.